Ya hemos hablado de lo importante que es parar y tener momentos en familia donde podamos hablar de lo que está pasando, las novedades en el colegio o jardín, lo que pasó con tal o cual amigo, etc. Muchas veces el tema del horario es determinante; imposible comer a la misma hora porque niños y padres no tienen la misma rutina, para muchas es mejor que coman muy temprano para que la nana pueda dejar todo listo y no irse tarde, etc.
¿Qué pasa con el desayuno? ¿Puede ser la nueva comida?
Es cierto; requiere voluntad como la mayoría de las cosas que tienen que ver con educar pero si lo pensamos, es bastante más fácil coordinar un desayuno temprano con todos participando que una comida. Es menos estresante porque de partida pan y cereales pocas veces significan pelea para comer, ¿no?
Los estudios son claros; los niños que comen por lo menos 3 veces a la semana con sus padres tienen bajas posibilidades de desarrollar obesidad o desordenes alimenticios, tiene alto impacto en el uso y desarrollo del vocabulario y bajas posibilidades de caer en problemas de alcohol y drogas.
No se puede hablar del día si todavía no empieza pero claramente es mejor que de frentón deshechar la idea de sentarse todos en la mesa a compartir un momento del día.



