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MI HIJO Y EL PSICÓLOGO

Enviado por xsmall el 20/07/2011 a las 10:40
Etiquetas: sicología psicólogo columnas

Captura_de_pantalla_2011-07-20_a_las_10.38.55.pngLa palabra psicólogo asusta. Usualmente la asociamos a problemas, sufrimiento, angustia y emociones fuertes. Las reacciones de las personas cuando se topan con un psicólogo son muy diversas, pero casi siempre intensas. “¿Me estás analizando o no?”, “La psicología es lo mejor, desde que fui a terapia me cambio la vida”, “Yo no creo en los psicólogos, cuando éramos chicos nos pegaban unas palmadas para que aprendiéramos y de lo mas bien que estamos ahora”.

Los tiempos han cambiado y siguen cambiando a una velocidad cada vez mayor. El entorno es mas demandante, y requiere habilidades especificas para poder crecer y desenvolverse bien en el. Un niño al que le costaba concentrarse hace 40 años, tenia menos problemas en general, que un niño que le cuesta concentrarse hoy.  La cantidad de información que hay que organizar, seleccionar y abstraer es cada vez mayor, por lo que requiere que los niños aprendan a mantener el foco en lo importante, descartando la información accesoria, que no sirve.

En esta realidad, la psicología infantil ha avanzado en el conocimiento de las etapas del desarrollo infantil, de cómo los niños ven el mundo y cuales son los indicadores de que algo no anda bien. Pasamos de un mundo que consideraba que los niños no tenían problemas ni sentían emociones, a entender que tienen preocupaciones y sufren como los adultos, solo que tienen una manera diferente de mostrarlo.

¿Como saber si algo no anda bien con nuestros hijos? Los padres tenemos afortunadamente un sexto sentido para detectar cómo están nuestros hijos. Algunos padres tienen este sentido más desarrollado que otros, pero en general, pre - sentimos cuando algo no anda del todo bien. El riesgo está en lo que los psicólogos llamamos “punto ciego”, cosas que cada padre, por el hecho de estar emocionalmente involucrado, no puede ver con objetividad. Es común ver a padres que reclaman por ciertas características de los hijos de otras personas, sin ver que muchas veces sus propios hijos también se comportan de esa manera. ¿Por qué sucede esto? Porque como papas y como personas, nos cuesta analizar objetivamente lo que nos esta pasando a nosotros mismos en ese momento. Podemos mirar hacia atrás y analizar, o mirar hacia adelante y planificar, pero, tal como cuando manejamos un auto, hay cosas que quedan fuera de nuestra vista y capacidad de análisis en el presente.

Los niños en general no tienen la capacidad de usar las palabras para decir lo que les pasa, por lo que lo dicen a su manera: mojando la cama en la noche, poniéndose irritables y peleadores, perdiendo interés en las actividades que antes les encantaban, mostrando angustia cuando se tienen que separar de los papas, teniendo dolores de cabeza o estómago frecuentes sin ninguna enfermedad médica que lo explique, mostrando conductas sexualizadas que no corresponden a su edad, entre tantos otros indicadores. Es difícil descifrarlos, y mas aún, entender de dónde vienen y porqué están presentes.

Por esto es bueno estar atento. Cuando un niño esta experimentando un nivel de estrés emocional que le afecta su funcionamiento diario (ir al colegio, jugar con amigos, estar en la casa con los hermanos, relacionarse con sus padres, hacer tareas, deporte, entre otros) y no le permite ir desarrollando habilidades y los logros esperados para la edad, es bueno pensar en la posibilidad de que algo no ande bien.

Los seres humanos somos una mezcla entre biología y el ambiente en que vivimos (relaciones familiares, hitos de la vida, amigos, cultura). Hay cosas que como padres no podemos controlar, ya que vienen fuertemente determinadas en el ADN de nuestros hijos. Un ejemplo de esto serían los niños que se van desarrollando de una manera considerablemente más lenta que lo esperado para la edad y van mostrando dificultades en algunas áreas como el lenguaje, capacidad de aprendizaje, concentración, etc.  A la vez, en el Autismo, en el Retraso Mental, en el Tr. Asperger, y en tantos otros, es la biología lo que está a la base de lo que está pasando. ¿De qué sirve llevar al psicólogo al niño entonces, si el problema es más biológico?. Los psicólogos ahí podemos ayudar a comprender qué es lo que le pasa al niño, ponerle un nombre  y ayudarlo a él y a sus padres a desarrollar ciertas habilidades, expresar sentimientos, ofreciendo contención durante el proceso de aceptación de lo que está pasando.

En otras ocasiones, es el ambiente lo que pesa más y genera estrés y angustia en el niño. Una muerte de un familiar, ser molestado por los compañeros en el colegio, estar al medio de las peleas constantes de los padres, no sentirse querido, nacimiento de un hermano, entre tantos otros.  Uno podría pensar  ¿Cómo va a ser el mismo nivel la muerte de un familiar cercano con el nacimiento de un hermano?. Ahí es cuando entra en juego la individualidad de cada niño, su biología, sensibilidad y forma de mirar el mundo. Hay niños que cuando experimentan dificultades tienden a angustiarse (se aferran a la madre, tienen pesadillas, miedos que pueden llegar a ser fobias), otros tienden a ponerse agresivos y a encubrir lo que sienten con rabia. También hay quienes se deprimen y muestran menos energía e interés por lo que les gustaba, otros realizan conductas de riesgo para ellos mismos y para los demás.

Todos hemos atravesado por periodos difíciles en nuestra vida, ya sea en la infancia, adolescencia o adultez, y muchas veces las dificultades han sido temporales y hemos logrado salir de ellos airosos. Sin embargo, con los niños las palabras “duración” e “intensidad” cobran mucha importancia. Si como padres, vemos que nuestro hijo lo esta pasando mal en algún área de su vida, y que no mejora a pesar de las estrategias que hemos intentado y los consejos de los amigos que hemos implementado, quizás es hora de pensar en consultar a un especialista. Esto no implica automáticamente iniciar una terapia psicológica, sino llevar a nuestro hijo a que la psicóloga lo conozca, nos conozca como padres y pueda entregarnos una visión externa de cómo está nuestro hijo en las diferentes áreas de su vida.
¿Que puede uno esperar del psicólogo? Una vez que se vence la dificultad de hacer el llamado y pedir hora, viene el proceso de conocer al niño y a la familia. Los psicólogos infantiles en general destinan 3 o 4 sesiones a conocer al niño en todas sus dimensiones: cómo está aprendiendo, cuáles son sus preocupaciones, cómo se siente en relación a él mismo y a la personas significativas que lo rodean. Para descubrir acerca del mundo interior del niño, se usan métodos poco convencionales a los ojos de los adultos, cuentos, títeres, dibujos, bandeja de arena, entre otros. Parte muy importante de este proceso es también la entrevista con los padres, y a veces con todos los miembros de la familia. Esto último con el fin de conocer el ambiente donde el niño se mueve y las percepciones de los miembros de la familia acerca de lo que estápasando. Los padres aquí son los grandes aliados del psicólogo, ya que ellos más que nadie, conocen a su hijo y pueden ayudar a establecer varias hipótesis de que está ocurriendo y cómo poder ayudarlo.

Solo después de finalizado este proceso, cuando ya existe mayor claridad, se genera la instancia de decidir si lo mejor para el niño es empezar un proceso de terapia, o es otro el camino a seguir. En caso de que se opte por lo primero, la constancia, involucramiento de los padres en la terapia y la comunicación clara son claves para que se le pueda sacar el mayor provecho a este proceso, que puede ser muy enrriquecedor, no solo para el niño, sino que para los padres y la familia en general. Pocas veces nos damos el tiempo para reflexionar con otro acerca de cómo estamos siendo padres, las cosas que nos cuestan y porqué nos cuestan. La terapia puede transformarse en un gran regalo para nosotros mismos, a pesar de que hayamos partido reticentes, llevando a nuestro hijo por problemas que parecían lejanos y difíciles de entender.


Preguntas que los papás pueden hacer al Psicólogo

¿Por qué se recomienda iniciar una terapia?

¿Aproximádamente cuánto duran las terapias? (Existen psicólogos que realizan terapias cortas, otros largas, otros muy largas, todo depende del enfoque y de los objetivos que buscan cumplir)

¿Con qué frecuencia debe venir mi hijo?

¿Va a venir sólo mi hijo, los papás o toda la familia?

¿Cómo vamos a estar informados los padres de los avances?

¿Cómo va a ser la comunicación con el colegio, en caso de ser necesario?

¿Cómo podemos ayudar en la casa?

¿Cuál es el método de trabajo?

¿Duración de las sesiones? ¿Qué pasa si llega tarde, termina antes, etc?

Josefina Larrain M.
Psicóloga Infantil UC

 

FOTO | XSMALLBANK

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