
Jugar… jugar solo, jugar con un
amigo, con varios, con mis papás, fuera de la casa y dentro de ella.
Jugar construyendo, armando, destruyendo, creando…
Hay tantas formas
de jugar como personalidades, gustos y talentos, pero todas tienen algo
muy poderoso en común: es la forma de comunicarse de los niños.
Los
adultos cuando estamos aproblemados tenemos la capacidad de hablar, y
así muchas veces nos desahogamos. Llamamos a los amigos, les contamos
nuestras preocupaciones y alegrías. Y así logramos sacar de nosotros
esos sentimientos intensos que a veces nos agobian. Y los niños? Como lo
hacen?
Jugando…
He sido una afortunada testigo de cómo el juego
se transforma en la forma en que los niños cuentan como están: Seguros
de si mismos, temerosos, enrabiados, asustados, contentos, creativos,
entre muchos otros. Para nosotros los adultos, entender el juego de un
niño se nos vuelve una tarea difícil, ¿Cómo hacerlo para compartir ese
mundo?
Jugar ayuda a poner en personajes, situaciones e historias,
las cosas que les están pasando. Un jinete perdido, la banda de
ladrones, los soldados, las muñecas, la enfermera, la casita, las
carreras de autos…Todo sirve, y lo mejor, entretiene ¿Qué mejor que
crecer, expresar sentimientos y pasarlo bien? El juego tiene la gran
ventaja que permite al niño dominar la situación, decidir el final de la
historia, crear personajes buenos, malos, populares, rechazados, y en
definitiva ser el dueño de la situación. Lo bueno de esto? Los niños
adquieren seguridad, confianza y se mueven en un mundo en el que nadie
les dice que hacer, sino que ellos deciden. El juego les da la
oportunidad de ensayar ciertos roles, ver “como seria” reaccionar de
cierta forma, ganar ciertas carreras, lograr determinados resultados. Es
el escenario perfecto para ir desarrollando habilidades intelectuales,
motoras y también, descargar rabias, penas y frustraciones.
Por
esto, es bueno observar, mirar a que juegan nuestros hijos y como
juegan. Es una ventana a su mundo interior, que nos puede dar muchas
pistas de sus preocupaciones y problemas. Cuando alarmarse? A grandes
rasgos, es preocupante cuando aparecen elementos sexuales en el juego,
que no corresponden a la edad y desarrollo sexual del niño; cuando el
niño juega repetitivamente con un tema y termina angustiado luego de eso
y cuando el niño es incapaz de jugar, ya sea por que esta desganado o
le cuesta imaginarse situaciones que no existen. Para saber mas que esta
ocurriendo, es bueno pedir permiso para entrar al juego del niño y
preguntar acerca del juego, mostrando interés: ¿Qué esta haciendo el
soldado Juan? ¿Adonde va? ¿Y como va a salir?, ¿Le gusta eso que esta
haciendo?...manteniéndose en la metáfora, de manera que el niño pueda
expresar de manera simbólica lo que le ocurre. Tratar de evitar los
juicios (“pero que violento Juan, parece que no aprendió que no hay que
pegar…”), de manera que el niño tenga la libertad de expresarse. Si la
preocupación continua, siempre es bueno consultar a un especialista, un
sicólogo infantil, de manera que pueda evaluar al niño y ver lo que esta
pasando y orientar a los padres para ayudar su hijo.
Es por eso que
este invierno, la invitación es a incentivar el juego en la
casa…Desenchufar la TV e invitar a los niños a jugar. En caso de que no
quieran hacerlo solos, siempre los adultos podemos acompañarlos y de esa
manera ser partícipes de este mundo lúdico, desordenado e imaginativo.
Si lo teatral es lo tuyo, bienvenidos los títeres, los soldaditos,
muñecas y personajes. Si eres mas de lectura, crear cuentos esta
especial para estas tardes de invierno. Y si prefieres el arte y la
construcción, que mejor que hacer una buena obra con pintura, cajas,
arcilla o madera. Lo importante es pasarlo bien los dos, tu y tu hijo,
para que se repita y cada uno se entretenga en su papel. No es necesario
forzarse demasiado a hacer algo que no te gusta, sino encontrar alguna
actividad que te guste a ti y a tu hijo, y transformarlo de alguna
manera en juego, donde la imaginación tome el rol protagónico.
Siempre
acordarse de que el juego es un espacio entre paréntesis, y como tal,
tratar de aprovecharlo. Para ser invitado nuevamente a este espacio es
necesario seguir el ritmo, preguntar las reglas y abstraerse, ¡aunque
cueste!, del desorden que implica. A jugar se ha dicho…
Josefina
Larrain M.
Psicóloga Infantil UC
josefina@xsmall.cl




Felicitaciones a la periodista... super util y sencillo de leer. Gracias!