Andrea tiene 28 años, es Ingeniero Civil y tiene un trabajo donde ha logrado destacar y transformarse en un elemento importante para su empresa. Se siente segura y querida en su equipo de trabajo. Esta casada, y tiene un grupo de amigos de universidad con los cuales se ve frecuentemente. Hoy tiene una invitación que no la deja dormir: Se cumplen 10 años de desde la graduación de 4to Medio del colegio, y hay una junta con la generación completa. De solo pensarlo le transpiran las manos, le duele la cabeza y se le seca la boca mientras piensa “Por qué me pasa esto, si ya han pasado 10 años”.
El bullying existe hace mucho tiempo. Si le preguntamos a nuestros padres, incluso a nuestros abuelos, probablemente nos van a contar historias de ellos mismos o compañeros de curso que sufrían intensamente al ser molestados. La creencia popular hasta hace unos años era que ser molestado era normal, una etapa que los niños “tenían” que pasar y resolver por si mismos para hacerse mas fuertes.
Afortunadamente, lo que pasaba secretamente en las salas de clases empezó a hacerse publico, y el sufrimiento silencioso de muchos niños y adolescentes empezó a conocerse y ser estudiado. Esto no implica que ha dejado de pasar, al contrario, sigue pasando en todos los estratos sociales, tanto en colegios rurales como en ciudades. Algunas formas de hacer bullying han cambiado, otras siguen siendo las mismas. Lo que se mantiene son los niños que lo pasan tan mal en el colegio, por ser aislados y maltratados, que eso los lleva a dudar de si mismos, a no quererse, ni confiar en sus capacidades. Ser la víctima de las bromas y maltratos de un grupo puede empañar los años escolares, llenar de miedo y nerviosismo a un niño, al punto de no querer ir más al colegio e incluso hacerse daño a si mismo.
El bullying es un proceso sistemático y repetido de maltrato (físico, verbal, relacional) que ejercen varios niños en contra de otro que está en un posición de mayor vulnerabilidad. Tiene como componente principal la ley del silencio, en que ni los abusadores ni la víctima hablan de lo que está pasando. Para lograr esto se usan amenazas constantes, de manera que nadie fuera de los involucrados y testigos, cuenten a los adultos que sucede.
El bullying físico todos lo conocemos o hemos escuchado. Se trata de pegar, empujar, tirar al suelo, romper las cosas personales o robarle a la víctima lo que deja marcas visibles. Existe también el bullying verbal, que se caracteriza por ser las palabras las armas de agresión. Las amenazas, insultos, creación de sobrenombres, hacer caras, ridiculizar, entre otros. Es más difícil de detectar, ya que se realiza fuera de la vista de los adultos.
También está el bullying relacional, el cual incluye aislar a la víctima esparcir rumores, hacerle la ley del hielo, escaparse. Y por último, una forma de bullying que ha crecido junto con la tecnología: El cyberbullying. Los celulares con cámaras, mensajes de texto y acceso a Internet en manos de escolares han traído consigo un aumento de bullying usando esta tecnología para ridiculizar, maltratar y humillar a compañeros de curso o de colegio. Facebook, los blogs, chats y otros permiten que con una sola imagen o video, hacer circular información de una persona a un grupo muy grande. Una vez que la foto está publicada, es muy poco el control que se puede ejercer acerca de quién la ve y los comentarios que se hacen.
El bullying involucra varios actores: las personas que maltratan a otro, la persona que es maltratada y los testigos de la situación. ¿Por qué nadie dice nada?. En general los testigos están asustados, no les gusta lo que ven, pero tienen miedo de actuar y con ello transformarse en el nuevo blanco de bullying. Es así como la mayoría de las veces adoptan una posición neutra, o del lado del grupo que molesta.
¿Cómo detectarlo en los hijos?
Es importante conversar con los hijos de los amigos, saber con quiénes juega y si se siente cómodo. No solo nos interesa ver si está siendo molestado en el colegio, sino también poder detectar si es parte del grupo que maltrata a otro niño.
Algunos posibles signos de bullying
(ninguno implica por si mismo que el niño esté siendo molestado o moleste a otros, son señales para estar atentos)
Signos de que puede estar realizando bullying a otros
• Actúa violenta e impulsivamente con otros.
• Se involucra en peleas físicas o verbales con otros frecuentemente.
• Lo mandan a la oficina del inspector de disciplina a menudo.
• Aparece con cosas o dinero que no puede ser explicado.
• Tiende a echarle la culpa a otros de lo que pasa.
• No acepta la responsabilidad de sus actos.
• Tiene amigos que molestan a otros niños.
• Quiere ganar o ser el mejor en todo.
• Está muy preocupado de su popularidad
• Es fácilmente influenciado por los pares.
• No identifica claramente las emociones o como se sienten los demás.
• Le gusta dominar o estar a cargo de otros.
Signos de que puede estar siendo objeto de bullying:
• Llega a la casa con ropa rota, o sin cosas que había llevado al colegio.
• Dice que se le perdieron algunas cosas como libros, lápices, juguetes.
• Tiene heridas o moretones que no se explican.
• Se queja de dolor de cabeza, de estómago, o que se siente mal frecuentemente.
• Tiene problemas para quedarse dormido o pesadillas frecuentes.
• Ha cambiado sus hábitos de comida. Tiene menos hambre o más hambre
de una manera significativa.
• Se ha hecho daño a si mismo de alguna manera.
• Llega con mucha hambre del colegio por no haber almorzado su comida.
• Pierde interés en ir a ver o hablar con sus amigos.
• Tiene miedo de ir al colegio o a otras actividades con otros niños.
• Pierde interés en el colegio o baja su rendimiento académico de manera importante.
• Está muy ansioso cuando toca reunión de profesores.
• Llega triste, muy ansioso o enojado cuando viene del colegio.
• Siente que no es bueno para nada en especial.
• Se echa la culpa de sus problemas
• De un minuto para otro tiene menos amigos, no lo llaman ni invitan.
• Evita ir a ciertos lugares.
• Empieza a actuar de una manera diferente a la de siempre.
¿Qué podemos hacer los padres?
Como padres, no podemos esperar que nuestros hijos van a llegar un día a nuestra pieza espontáneamente a contarnos que están siendo molestados o amenazados en el colegio. Incluso en las relaciones padre-hijo más cercanas, la ley del silencio del grupo de pares es muy poderosa y a los niños les cuesta mucho contar, ya que se avergüenzan y creen ser culpables de la situación en que están. Por eso, depende de nosotros involucrarnos, saber de sus amigos, ir a las reuniones de apoderados y observarlos en situaciones sociales.
Si un hijo nos cuenta que lo están molestando en el colegio, lo peor es ignorar el problema. A veces ocurre que los colegios enfrentados a una situación de bullying tratan de bajarle el perfil a lo que está pasando y de recuperar la normalidad lo antes posible. De esta manera, se puede dejar de enfrentar la situación de manera adecuada, sin parar la situación de maltrato. Lo primero es romper la ley del silencio.
Por ello, es vital creerle a los hijos, reforzando la idea de que como padre uno esta ahí y que pueden contar 100% con nosotros. Aceptar y escuchar lo que nos tienen que decir, antes de preguntar. Hay veces que nos sale natural la pregunta “¿Pero estás seguro que no le hiciste nada para que te dijera eso?”, “¿Estás seguro que no le pegaste?. Sin mala intención de por medio, estamos reafirmando la idea de que nuestro hijo de alguna manera provocó que lo molestaran, y la verdad es que nadie merece ser víctima de bullying. Una vez que sabemos lo que ocurre, en vez de consejos, es mejor crear una estrategia, buscar soluciones junto con el niño, ya que probablemente él ya trató varias soluciones antes de recurrir a los padres.
Ser padres nos permite ayudar a los hijos a desarrollar las habilidades sociales necesarias para que el niño pueda desenvolverse bien en un grupo de compañeros de la edad. Es así como, frente a la situación de bullying, podemos ayudar a los hijos a desarrollar estrategias de respuesta: Ensayar como actuar en determinadas situaciones, qué decir y alentarlos a no entregarse a lo que los niños que molestan quieren.
Si nuestro hijo no está involucrado en grupos sociales, podemos ayudarlo a encontrar alguno que le guste y estimularlo a que se involucre más. Mientras más habilidades sociales el niño desarrolle, mas fácil será que se defienda en situaciones difíciles. Los niños que siempre están en grupo de 2 o más, tienden a no ser pescados por niños que hacen bullying.
Por más que nos cueste y la rabia nos llene por dentro, no es bueno confrontar a los padres de los niños que molestan a nuestro hijo. Sin quererlo, podemos empeorar las cosas .Las acciones que uno tome como padre deben ser pensadas, ya que actuar impulsivamente puede llevar a que a nuestro hijo ahora lo molesten más y por otras razones. Debemos acercarnos al colegio como un aliado, no como nuestro enemigo, buscando formas conjuntas de terminar con la situación.
Como sociedad y como padres, el aumento de situaciones de bullying debiera hacernos pensar: ¿Por qué sucede?, ¿De qué manera lo estamos alentando?. En un mundo que valora ser fuerte, la competitividad y el ganar, se está estimulando indirectamente pasar por sobre los mas débiles, los diferentes. Es nuestra tarea darle un espacio a las emociones en la educación de nuestros hijos, a desarrollar la empatía, de manera que logren ponerse en el lugar de quien lo está pasando mal a su alrededor.
Josefina Larrain
Psicóloga Infantil UC
0
0
Comentarios de este artículo en RSS
EN ESTE NÚMERO

Últimos artículos
- EL GRÚFALO
hace 18 horas 53 mins - APLICACIONES PARA NIÑOS EN INGLÉS
hace 2 días - 8 ACTIVIDADES CREATIVAS CON NIÑOS
hace 4 días



es orrible esta cituacion del buling k orror